No es magia, pero sí.
De hecho, yo misma me sorprendo cuando recibo mensajes de personas contándome los resultados que están obteniendo y cómo, día a día, se van sintiendo mejor…
En los testimonios anteriores se menciona el duelo, las heridas, los dolores, la hiperactividad, las adicciones, terapias a animales etc.
Es posible que pienses que son cosas que no tienen nada en común. Sin embargo, sí tienen que ver y mucho. Tienen que ver con la energía.
Pero antes de contarte cómo funciona, quiero pedirte algo importante: léelo sin prejuicios.
Sé que puede sonar extraño y hasta mágico, pero créeme, no lo es.
Como he mencionado antes a mí me sorprenden los comentarios que recibo de la gente sobre los resultados que han tenido. Entiendo que es fácil pensar que esto es humo, que no funciona, que es esoterismo o magia, o que soy un chamán que cura con las manos. Lo mismo pensaba mi padre cuando le conté a qué me iba a dedicar. Al principio me dijo que no, que a él no le hiciera nada, pero tres semanas después me estaba diciendo, «Silvia, ¿me haces sanación a mí igual que a la yaya? Ya he visto los resultados que ha tenido.»
Imagina que tu cuerpo es como un árbol que está en un bosque con mucha vegetación donde recibe cuidados continuamente, cariño etc. El árbol crece fuerte y saludable, con raíces profundas, entrelazadas entre ellas, un tronco robusto y una copa frondosa. Vamos a imaginar que este árbol representa tu bienestar «físico, emocional y espiritual».
Para mantener el árbol en buen estado, se necesitan tres componentes esenciales: raíces fuertes (Parte emocional), un tronco saludable (parte física) y un entorno nutritivo (parte espiritual).
Ahora, visualiza este mismo árbol después de 15 años sin los cuidados ni la atención necesaria.
Ves como las raíces empiezan a debilitarse, el tronco muestra signos de enfermedad y las hojas comienzan a caer. Esto es como cuando el estrés del día a día nos sobrepasa, los golpes que recibimos físicos o emocionalmente nos van debilitando y vamos creando creencias que nos van limitando en nuestro día a día. En definitiva, todos los contratiempos de la vida te desgastan sin que te des cuenta.
¿Qué pasaría si el árbol permaneciera sin cuidados durante 10 años más? ¿Si continuamente tuviera movimientos de tierra a su alrededor, lluvias muy fuertes, granizos o incluso pequeños tornados?
Sin la atención necesaria podría marchitarse y morir. De esa manera el cuerpo se manifiesta con pequeñas señales de que algo no va bien. Ya sea con resfriados continuos, infecciones, contracturas, enfermedades, etc.
La terapia que realizo es como el trabajo de un jardinero que nutre y cuida el árbol fortaleciendo las raíces, sanando el tronco y revitalizando la copa.
Por fuertes huracanes que vengan, movimientos de tierra, granizos etc. Si el árbol está sano y fuerte no tiene por qué desestabilizarse por el simple hecho de tener un mantenimiento adecuado. Lo mismo pasa con el cuerpo.
La terapia tiene una duración máxima de 1 hora y puede realizarse de manera presencial o a distancia. Esta última opción es ideal para niños, personas mayores, personas con movilidad reducida o pacientes hospitalizados.
Terapia Presencial
En la consulta, estaré contigo en todo momento. Te proporcionaré una camilla donde te sentarás con ropa, descalzo y con los ojos cerrados. Estarás consciente en todo momento y podrás hablar conmigo si lo necesitas. Yo también te haré preguntas durante la sesión. Si es necesario, podemos hacer una pausa para beber agua o ir al baño. El tiempo mínimo para asegurar que la energía movida en la sesión se asiente adecuadamente, es de 10 a 15 días antes de programar la siguiente sesión, si fuese necesario.
Terapia a Distancia
La sanación a distancia es un poco diferente. Nos pondremos de acuerdo en una hora específica para la sesión. Debes estar en una habitación sin interrupciones, con una alarma configurada para 1 hora y tu móvil en modo avión. Te sentarás o te acostarás en la cama con los ojos cerrados durante la sesión. Es posible que tanto en presencial como a distancia, sientas algunas emociones mientras realizo la sanación. Después de la hora, puedes continuar con tus actividades normales. Me pondré en contacto contigo 3 días después para asegurarme de que todo se ha asentado correctamente, a menos que desees hablar conmigo antes, lo cual es completamente posible. Pasados los 3 días, te llamaré para darte un diagnóstico sobre cuántas sesiones necesitarás, incluyendo la frecuencia semanal y la duración total del tratamiento.
Se puede tratar cualquier dolencia que tengas ya sea crónico o casual.